sábado, noviembre 14, 2009

Tormenta

Poco que agregar ante una canción que en cortas palabras expresa de manera tan clara y fácil de entender lo que puede ser el sentimiento de muchos…

Lo que va escrito en letras de color diferente, corresponde a texto de la letra que no se grabó en las canciones de versión de Francisco Canaro ni en la de Jorge Ortiz, entre otros; lo que es una verdadera lástima, pues una letra tan bella no debió dejarse al lado…

En fin, disfruten tan excelso poema.


Tango
1939
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo

¡Aullando entre relámpagos,
perdido en la tormenta
de mi noche interminable,
¡Dios! busco tu nombre...
No quiero que tu rayo
me enceguezca entre el horror,
porque preciso luz
para seguir...
¿Lo que aprendí de tu mano
no sirve para vivir?
Yo siento que mi fe se tambalea,
que la gente mala, vive
¡Dios! mejor que yo...

Si la vida es el infierno
y el honrao vive entre lágrimas,
¿cuál es el bien...
del que lucha en nombre tuyo,
limpio, puro?... ¿para qué?...
Si hoy la infamia da el sendero
y el amor mata en tu nombre,
¡Dios!, lo que has besao...
El seguirte es dar ventaja
y el amarte sucumbir al mal.
No quiero abandonarte, yo,
demuestra una vez sola
que el traidor no vive impune,
¡Dios! para besarte...
Enséñame una flor
que haya nacido
del esfuerzo de seguirte,
¡Dios! Para no odiar:
al mundo que me desprecia,
porque no aprendo a robar...
Y entonces de rodillas,
hecho sangre en los guijarros
moriré con vos, ¡feliz, Señor!

A manera de abrebocas, dejo estos dos enlaces:

http://www.mediafire.com/?zzh4ynm2qz1

http://www.mediafire.com/?nnngjydvxkq

domingo, noviembre 08, 2009

Más allá de nuestra mente

Nuestra mente nos engaña constantemente, nos hace creer y sentir que somos pequeños dioses dueños de nuestras miserables vidas… pero los misterios que perduran nos enseñan que pese a nuestra irreflexiva actitud estamos peligrosamente equivocados.

Estamos perdidos y no logramos siquiera imaginar cuan vacías permanecen nuestras almas, danzamos en círculos fatales deslumbrados por las luces rápidas y momentáneas de quienes se extinguen minuto a minuto a nuestro lado, caminamos una y otra vez los mismos gastados caminos creyéndonos conquistadores de nuevos e inexplorados mundos; son nuestros ojos las armas del engaño interior que nos domina.

Quizá estemos negados para ver lo infinito de esos instantes que dejamos pasar en nuestras vidas, será eso lo único que fluye intensamente, en tanto que a nuestro lado fluye el tiempo en torrentes tan abundantes que bien podríamos arriar las velas y navegar en esas aguas de lo perenne. En verdad parece que estamos negados para la eternidad.

No podemos continuar mañana, porque seguramente no estaremos, da lo mismo si seguimos en nuestras inútiles vidas con todos los esfuerzos perdidos, pues el resultado es inevitable: morir habiendo sido completamente ciegos ante los aconteceres de nuestro alrededor. Todo lo reconocemos como oscuridad realmente nos obnubila por la brillantez de la luz.

Sólo nuestras limitaciones nos hacen perder el sentido y caer prisioneros de la gigante ignorancia que tenemos, conducida por nuestra mente; la eternidad no se puede guardar para consumo posterior, ella viene sin fecha de producción y no nos informan su vencimiento, lo cierto es que la gastamos sin darnos cuenta.

Puedo mirar los viejos días y reír, puedo decir que el pasado es tan fútil como el futuro, puedo ver la sombra de mi muerte rondando mis pasos y hostigando mis pensamientos… pero soy incapaz de mirarla a los ojos y escupirla a la cara…

No puedo decir que los días son preciosos y que los tiempos mejoraran, porque a mi alrededor veo tanto mal caminando impune que me da asco.

Traigo en mi mochila un par de canciones que nunca se cantarán, un par de cuentos que nadie ha oído, unos cuantos cuadros que sólo existen en el color de mi mala memoria…

Prefiero seguir indiferente con la mirada perdida andando estas calles vacías hasta hacerme completamente idiota para morir tranquilo.. antes que batallar contra la tiranía relegado a un olvido de los que están a mi alrededor ansiosos de que resulte alguien en quien descargar sus iras cultivadas y florecidas en la desesperanza y la frustración…

martes, noviembre 03, 2009

De las Juntas de Vivienda Comunitaria (JVC)

En este espacio se te invita a dejar tus comentarios, aclaraciones, dudas y opiniones respecto a las JVC.

Seguramente habrá quien logre absolver tus inquietudes, de tal suerte que se construyan conceptos claros y fundamentados.

Si se requieren normas relacionadas con el tema, se cuenta con algunas de ellas en el sitio: http://sites.google.com/site/catedrasjuanmanco/juntas-de-vivienda-comunitaria

Todos los aportes son valiosos y se requieren.

miércoles, octubre 14, 2009

De los blogs, foros y similares de la web

Es pasmosa la cantidad de “flameo” (nombre que le dieron “los que saben de eso” a los mensajes ofensivos, groseros, vergonzosos e insultantes) que abunda en la web. Parece ser que los calificativos que usan los investigadores (sicólogos, psiquiatras, médicos, lingüistas, entre otros), se quedan cortos y las explicaciones ofrecidas más parecen justificaciones para tan bárbaros procederes.

Según los estudiosos hay elementos que estimulan estos asociales comportamientos, permitiendo a estos personajes extenderse y extender tales bajezas, predican:

1) El anonimato: los individuos parten del supuesto de que sus acciones en la red son ajenas a su identidad, de donde su “estilo virtual” puede permitirse libertades que en su persona y en la realidad le son negadas.

2) Asincronismo: la retroalimentación de las comunicaciones en lo virtual muchas veces no se presenta en tiempo real, de donde se carece de percepciones de tiempo, modo y lugar presentes en la vida real.

3) Ausencia o falta de autoridad: no se tienen presentes figuras que representen el orden, que infundan temor a tener comportamientos sancionables; apenas si se cuenta con mecanismos de moderación de comentarios y contenido en los foros, sitios, blogs.

4) Invisibilidad: ante la ausencia de otro ser “real” con el cual interactuar, lo que su vez cercena la posibilidad de apreciar sus emociones y sensibilidades, se da una despreocupación por sus sentimientos y apreciaciones.

En otras palabras, los conocedores nos condenan a permanecer rodeados de cafres y truhanes, que nos irán ahogando con sus chorradas. Ante divulgaciones científicas de este talante, tan sesudas, tan enriquecidas por lo científico e investigativo, queda uno frio, pasmado, expectante, con la indulgencia propia de quien no entiende a qué diantres viene el cuento, con la inocencia a flor de piel que le hace aguardar taciturno el que llegue a sus toscos oídos la ansiada expresión “vea mijo, en otras palabras…”

Porque es que, no hay que reburujar mucho entre anaqueles tan abundantes en sapiencia, sino que, simple y llanamente, sin tanta floritura, sin que medien largas horas de investigaciones complejas y costosas, concluir que la majadería, el anarquismo, la intolerancia, memes, sandez, necedad, grosería, impertinencia, lo soez, chabacano, vil, grosero, insultante, ordinario, bajo, ofensivo, pendenciero… y no sé cuántos otros calificativos sean propios para describir ese cruento e irrefrenable esperpento sean los apropiados.

Así que, aceptemos como de una validez meramente académica esa paliativa explicación que nos ofrecen los científicos, misma que, sin embargo, no es válida por lo indulgente que resulta para los trogloditas, hoscos, insociables e intratables a quienes se refiere, pues los consiente demasiado, los trata casi como a seres para quienes hay que prodigar un trato digno, mismo que ellos no guardan para el resto de sus congéneres usando un lenguaje civilizado, o cuando menos, responsable.

EL DESEO POR LO YA PERDIDO


Bastante rancio e inmanejable se vuelve el deseo de conservar lo que se ha perdido. tal es el caso de lo que despierta ese aire de pequeño y coloquial pueblecito que tuvo Medellín hasta hace no muchos años. Y es que da grima ver como se ha desvanecido la inocencia que rondaba en nuestras calles, como se ha vuelto cosa ajena e impropia esa devoción por la camándula y el apego por las verdades berreadas desde un púlpito, esa veneración por hacer obras de caridad, dar muestras de humildad (así fuera fingida), abnegación y amor cristiano por el prójimo. A cambio hoy tenemos los cementerios a reventar por los cadáveres que diariamente acumulamos en conteo desenfrenado, fruto de la intolerancia y las guerras prestadas, compradas, arrendadas o simplemente buscadas, guerras gracias a las cuales se llenan cada vez más los bolsillos de unos cuantos que sólo se dedican a gozar sus infestos réditos, mientras otras son las madres que lloran los hijos enterrados, otras las esposas que deberán cambiar el calor de un hogar por largas horas de agotadoras jornadas de trabajo para mantener unos hijos que crecerán en la soledad y el abandono para ser mañana quienes nutrirán las tropas de esos ejércitos sin nombre que día a día alimentan y acrecientan la incesante guerra…


De ese Medellín galante y ensoñador con lindas gentes como moradores ya sólo quedan unas pocas fotografías que nos permiten trazar una semblanza complicada de algo que ya ni siquiera vemos posible… dejemos para el registro una de esas fotografías:



Ya de esa tranquilidad pueblerina que se percibe en pleno atrio de la emblemática iglesia de San José poco puede apreciarse hoy parándose a las 12 del día en la conocida esquina de la avenida Oriental con Ayacucho. Ya nada queda de esa bella plaza consumida por las vías vehiculares, ya ni rastro de los arboles que engalanaron la entrada dando sombra a los espectadores desprevenidos de las efemérides acontecidas en la iglesia, hoy ni muestras de esos vecinos rezanderos que seguramente chismorrearon en torno a los novios y sus acompañantes. Hoy nos queda en el olvido aquello que no sabemos perdido, porque ni siquiera conscientes somos de que en algún momento lo tuvimos, pues, para muchos de nosotros esto nunca existió.